Palmares de Rocha

 

En los suelos que permanecen anegados la mayor parte del año, se encuentra frecuentemente el palmar. Compuesto por la especie de Butia Capitata, crece en las llanuras medias.
Ocupa unas 70 000 hectáreas de los departamentos de Rocha y Treinta y Tres, las mayores agrupaciones están en Rocha, en la zona de Castillos con unas 500 palmeras por hectárea, y el palmar San Luis con menos densidad, pero igual muy atractivo.

 

 

La palmera es una especie propia de Uruguay y Brasil, y en este caso, el palmar está compuesto de butiá capitata.

La palmera butiá se distingue de las demás por el color verde ceniciento de sus hojas. Su tronco mide entre 7 y 9 metros de alto y alcanza a los 60 cm de diámetro.

Cada palmera está compuesta por 25 hojas de 2 y 3 metros de largo, y alcanzan a renovarse por año unas 14. Las hojas tienen un eje central llamado raquis y de éste parten las hojas individuales llamadas pinnas.

Su fruto, llamado coquito o butiá, es de color amarillento anaranjado, y de sabor agridulce.

La palmera butiá no corre riesgo de extinción, pero sí el palmar, hoy compuesto en su mayoría por palmeras que tienen entre 200 y 300 años . El envejecimiento del palmar se torna dramático porque el ganado se come las plantas jóvenes, por lo cual no existe la renovación. Además, experimentos de renovación en zonas donde se ha excluido el ganado, han dado por resultado que muchos de los retoños mueren porque al tener el crecimiento más lento que otras plantas no pueden sobrevivir a la competencia por la luz solar.

 

 

 

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